Seamos sinceros: todos quisiéramos un limonero en el balcón para sentirnos un poco en Sicilia incluso en el Norte de España.
¿Y si te dijera que existe un limón que ha "ido al gimnasio" y está listo para desafiar el frío? Señoras y señores, les presento el Limonero Meyer.
¿Qué es? ¡Un cruce... afortunado!
El Meyer no es el limón común. Es una mezcla formidable entre un limón tradicional y una naranja dulce. Imagina tomar el carácter del limón y la dulzura de la naranja: el resultado es una planta compacta, hermosa e increíblemente generosa.
Por qué lo amarás (y por qué él te amará a ti)
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❄️ No le teme al frío: A diferencia de otras variedades de cítricos, el Meyer presenta una mayor resistencia a las bajas temperaturas. Resiste temperaturas que harían huir a cualquier otro cítrico (¡hasta -8°C!). Es el compañero ideal para quien vive en el Norte pero no quiere renunciar al perfume de Sicilia.
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🌼 Perfuma que da gusto: Produce flores blancas y moradas con un aroma tan intenso que los vecinos tocarán a tu puerta para preguntarte qué ambientador usas en casa. ¿Y lo mejor? ¡Florece casi todo el año!
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🍊 Un fruto "gordito" y jugoso: El limón Meyer es redondo, tiene la cáscara muy fina (¡casi no hay desperdicio!) y un color amarillo-naranja que alegra solo con mirarlo. Es tan jugoso que parece hecho a propósito para exprimirlo hasta la última gota.
El consejo de Vivai Miano:
El Meyer es como un huésped educado: está bien en todas partes. Incluso si solo tienes un pequeño balcón, él en maceta es feliz. Basta con darle bastante sol, un poco de agua cuando la tierra esté seca y él te lo agradecerá con frutos espectaculares.
El truco secreto: Si quieres que la cáscara adquiera ese amarillo-naranja casi mágico, déjalo al sol todo lo que puedas. Cuanto más sol recibe, más dulce se vuelve.
¿Lo llevamos a tu casa?
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